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Noticias etiqutadas con : hombres grises

MOMO Y LOS HOMBRES GRISES
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http://www.mundodaorino.es/2009/04/m-o-m-o-y-los-hombres-gri...
Momo es un libro escrito por el alemán Michael Ende que fue publicado en 1973. Es, junto con La Historia Interminable, una de sus obras más celebradas. Con una prosa sencilla, sus novelas van dirigidas a un público juvenil e infantil. Pero hablemos de Momo, un gran libro no apto para muchos. Esta historia supone toda una protesta, un llamamiento a los Hombres a que reconduzcan sus vidas manteniendo el control por ellos mismos; es casi un llamamiento a la rebeldía y a la lucha, a la lucha contra los hombres grises que se adueñan de nuestro tiempo. Y es que qué gran verdad la que se cuenta en Momo. Hoy en día las relaciones humanas se reducen a instantes fugaces, lo que provoca un profundo distanciamiento. Hoy, engullidos en la sociedad de lo extremadamente individual, vivimos condenados a ser meramente máquinas productivas que trabajan para el sistema. Sacrificamos todo nuestro tiempo en pos de una idea de progreso a cambio de la felicidad que producen las cosas más sencillas, como la tranquilidad. Amadores de lo inmediato, hoy más que nunca nos creemos alejados del chimpancé. Innaturales son nuestras vidas, llenas de artificios y de sensaciones inducidas. La sociedad se sustenta bajo los amañamientos de una vida en realidad insalubre, siendo la cruda realidad la de las relaciones hipócritas y sin ser. Y eso también lo denuncia Momo, preguntándonos algo así como: ¿Qué es lo que queréis?, ¿qué vida queréis para los niños?, ¿de verdad es rentable sacrificar vuestro tiempo y vuestras vidas en una idea de crecimiento económico que nos llena de un bienestar basado en el tener y no en el ser? Momo es sin duda una apariencia fantástica de nuestra realidad, un reflejo de la decadencia humana hacia el gran hito que supone ya en la actualidad la deshumanización masificada: ¿Y quién es el ser deshumanizado? Pues el ser tener, insensible y abducido. Momo es, en definitiva, una gran verdad. Vivimos en definitiva la vida engañados bajo las premisas de una vida que se supone que es de bienestar. El materialismo extremo no se entiende hoy en términos filosóficos para diferenciar un mundo sensible o un mundo real; hoy, el materialismo, se distingue por otras acepciones de su extensa semántica. Y es que somos más felices por haber comprado un pantalón que por habernos encontrado con un viejo amigo. Las relaciones humanas, como ya en desuso, algo pasado… ¡qué calamidad! Y eso también lo denuncia Momo, que encarna la vida, la inocencia, la imaginación y la felicidad. Más que nunca vemos los humos de los hombres grises contaminar nuestras vidas. No somos dueños de nuestro tiempo, no, claro que no. Trabajar y trabajar, solamente eso, ser productivos y más productivos, sólo eso. Te chantajean, te hunden, no te dejan vivir… ¡la hipoteca!, ¡el plasma!, ¡el…! ¡Qué inútiles serán nuestras vidas si nos reducimos a eso, a seres de consumo, si perdemos las últimas gotas de alegría, si nos vendemos definitivamente a los hombres grises, encarnación del banquero, del político interesado, del mercader, del mafioso... ¡¡Y qué final tan indigno para un ser Humano que se ha demostrado a sí mismo tan grande y prepotente, tan magnánimo y fuerte, para luego caer con la misma fuerza de sus estampidas en un infierno de falso progreso dominado por una oligarquía!! Leyendo a Momo no podía entender cómo el sistema no lo censuró, y es que es un libro peligroso para la realidad de nuestro tiempo. Es un libro que interesa a muchos pero al que en realidad nadie hace caso. Esa es nuestra democracia, te deja patear, gritar, llorar… pero nadie te escuchará… Hoy todo es gris. En fin, Momo pasa a mi estantería de libros de lucha y de formación revolucionaria, junto con 1984, Fahrenheit 451 y otros cuantos más (no muchos).■ Sigue leyendo...
Enviado por daorino hace 7 meses, 1 semana, 3 días, 17 horas
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Cadena Nacional
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http://manubo.blogspot.com/2007/05/305-cadena-nacional.html
Sobrevolaron las acacias bajo las que Ernesto ya no estaba y siguieron para la caverna haciéndose ver a baja altura para lograr la vuelta de todos los Maquis. Ernesto estaba por volver a salir en la bola. Se sentía mal por su flaqueza que había puesto en peligro a los demás y también a la bola misma, arma secreta que de ninguna manera podía caer en manos del enemigo. Lo consolaron con verdades y le pidieron que llamara a Vittorio para saber quién había dado la orden de la invasión. -¿Cómo que nadie? Parecía ser que mientras en el gobierno se discutía acaloradamente sobre los principios constitucionales que impedía ninguna sombra de extraterritoriedad que no fuera para proteger a contingentes extranjeros, un grupo de milicos, encabezado por un militar en retiro habían pergeñado un plan de ataque relámpago para refugiarse en el hecho consumado, después de limpiar a ese grupito de terroristas. El general retirado era el mismo que firmó el ingreso de los hombrecitos grises a la plantilla del ministerio de defensa. -Pero les habrán mandado la orden de retroceder!? -Tienen cerradas las comunicaciones y ahora el cielo de Montevideo está lleno de ángeles luminosos -¿Qué hacen? -Nada. Dan vueltas, van y vienen. -No, digo…¿qué hacen ahora los del gobierno? -Parece que en una hora habrá cadena nacional. -¿La gente está en la calle? -No. Sabés que no. No anda un alma en la calle…Es que esas luces no son como las nuestras. ¡Son autoritarias hasta para brillar! Llegó el Dengue traído a rastras por los otros aunados todos en el olor a vino. Se caía, el Dengue, sin los hombros que le sostenían y las manos que lo agarraban. Se había diluido brindando por los nuevos tiempos, con el Chumbo y los amigos, que alguna vez debía llegar a ser primavera para las golondrinas oscuras y los gorriones flacos que ya iban pasando demasiados inviernos en la pobreza. Trató de explicarlo, pero no pudo más que repetir la misma frase de cuatro palabras entonadas de diferente forma. -Les rompimos el culo! Lo sentaron entre almohadones y luego que Ernesto volviera con la taza de café cargado se dispusieron a iniciar la discusión o el acuerdo sobre las medidas a tomar. Fue entonces que toda la caverna se sacudió en un terremoto que desprendió un enorme trozo del techo que vino justo a caer encima de una de las bolas estacionadas. -¡Nos bombardean! Sin mediar más palabras todos corrieron hacia las naves. Ernesto cargó a Dengue sobre sus hombros y lo colocó en el piso de su bola. Hubo otra explosión y una de las paredes dejó avanzar una grieta profunda. Magda entró a la nave de Manuel. Julieta a la de Rulo. Margarita a la del Cholo. Se hundió el techo del lado sur. Mandinga se rascó las rastas y entro a una de las bolas que quedaban. Sigue leyendo...
Enviado por bosco hace 16 meses, 5 días, 17 horas
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Habitantes de un mundo sin sol.
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http://manubo.blogspot.com/2007/01/183-siliconas-y-telgopor....
Cuando Pepponne pudo superar su claustrofobia y atravesar el declive en 45 casi sin pisar los escalones, comprendió por qué su medio pariente se había hecho tan adicto a este lugar y a las reuniones que se hacían allí. Las altas cúpulas de arenisca rosada daban un marco adecuado a cualquier actividad que se pudiera realizar bajo ellas, pero mucho más cuando se trataba de verse enfrentados a un enemigo que viene de afuera. A misteriosos seres grises habitantes tal vez de un mundo sin sol y alimentados no con carne y ensaladas sino con siliconas y telgopor. (Cosa que no agregaba peligro al peligro, aunque sí desprecio al temor que les tenía) Sigue leyendo...
Enviado por bosco hace 23 meses, 2 semanas, 3 días, 18 horas
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Guerra Cósmica
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http://manubo.blogspot.com/2007/01/176-cuando-robaban-durazn...
-Tenemos que avisar a los otros. -¿Qué otros? -Los de la sociedad. -Secreta. -De defensa de nosotros por la guerra. -¿Qué guerra? -La cósmica. -¿La qué? Sigue leyendo...
Enviado por bosco hace 24 meses, 2 semanas, 4 días, 19 horas
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