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Noticias etiqutadas con : cueva

El progreso
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http://manubo.blogspot.com/2007/06/331-un-sello-de-sangre.ht...
En esa tonalidad de Re menor seguían entrecruzando melodías cuando se presentó el innombrable príncipe de las tinieblas. Perdón, el primo de Satanás, el príncipe de los mandingas. Nombrable por cierto bajo el apelativo genérico de Mandinga, aunque fuese el menos genérico de todos los diablos, por bohemio e indolente. Venía con un nuevo look restallante de colores que saltaban de su exagerada camisola hawaiana para salpicar los ojos y arrancar sonrisas. -Hola chicos! Logró en dos segundos cambiar el clima sintonizado de golpe en la estación festiva de la música de salsa. Aunque demasiado grande, se movía con sutileza por el centro del espacio insinuando bailes, pero haciendo tales ademanes con los brazos por lo alto que entendieron todos que algo quería decir. -JAjajajajá. La carcajada bien podía ser el primer verso de una estrofa de esas chiquitas que tienen esa gracia, pero no era. Era una carcajada. Que después se repitió cortita cuando el tipo se dio cuenta de que todos escuchaban y él reía. Pero Mandinga trató de ponerse serio y explicó su alegre risa por tener como aliados a este conjunto de humanos tan valientes que han quedado hermanados entre ellos y con todos los enemigos del viejo Dios. Una alianza sellada no con palabras dichas o escritas sino con sangre derramada. -dicho sea en un sentido metafórico para embellecer las transas con un lenguaje distinto al del marketing- Los abrazó uno por uno y pidió hacer una fiesta. -Tenemos que irnos –explicó Cholo- dejamos las bolas en el monte. -¿Y a dónde las llevan? Yo anduve por lugares demasiado lejanos. Los ojos de Cholo relampaguearon ida y vuelta a los de Manuel antes de contestar con naturalidad: Vení con nosotros. Los de Mandinga también siguieron el recorrido de las miradas que había visto hacer a Cholo y entonces no contestó más que con una bajada de cabeza de consentimiento. Quedarían en la casa Giorgionne y Margarita. En la suya Rulo, Julieta y Lucila. En Montevideo Pepponne. Los otros seis debían irse montados en las tres bolas que los trajeron, después que Ernesto Federico De Oliveira e Sousa blandiera la tarjeta en el cajero automático. ¡Entrégueme todo el dinero! Esto es un asalto (Toda nuestra plata la tienen ellos y a nosotros nos cobran por usarla?)-Para hacer las compras en el supermercado. Tuvieron que hacer dos viajes. En el primero se quedaron Ernesto y Dengue con Magdalena, arreglando las cosas dentro de la cueva, después de haber instalado los faroles de gas. En el segundo venía la comida y la ropa de abrigo mas un par de botellas de grappamiel y un poco más de cajas de vino. Al caer la noche los primeros veinte metros de la cueva se veía como un salón imperial de baile al que le faltaran las esplendidas arañas de cristal y las alfombras de enmarañados diseños apagando el sonido de los tacos desparejos aunque tampoco las cortinas…Era otra cueva habitada por el hombre siguiendo la vieja tradición que se abandonó enseguida de inventarse la vivienda, o el trabajo, al cavo de que las cuevas que habían ya tenían dueño… Lo extraño es que después que los derrotados en la guerra (los que se quedaban sin cuevas) inventaron las casas y se resignaron a ellas procreándose allí dentro y no haciéndolo más al aire libre por siglos y siglos, de pronto los descendientes de los triunfadores abandonaban por su cuenta las cuevas para ya nunca más volver, atraídos como estaban por el brillo de las tejas sobre un montón de tablas carcomidas por los teredos. Era el progreso. El que se completó años después cuando se inventaron los enanitos de Pórtland de jardín y la lluvia giratoria. Estaba limpia y bastante iluminada. El olor del aire era agradable, ni muy seco ni muy húmedo y la temperatura normal. Hicieron un brindis. Sigue leyendo...
Enviado por bosco hace 14 meses, 2 días, 10 horas
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Segunda Base
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http://manubo.blogspot.com/2007/06/322-segunda-base.html
La cueva que decía el flaco era más grande que una cancha de fútbol, según decía, que la habían medido a pasos largos con el Teque, un amigo que sí, que claro, que era el otro que la conocía, aparte de que a muchos les habían contado… La entrada era el problema, entre dos piedras chatas que sobresalían de un cerrito cerca del río Queguay, había que echarse de panza y arrastrarse hasta que la piedra de abajo se terminaba antes de que acostumbraras la vista a la oscuridad y te caías más de un metro hasta lo que era el piso, de piedras también y con cagadas de murciélago. -Podrían entrar cuatro o cinco bolas. -Y cuanto mide una cancha de fútbol? -No se, pero calculo que a lo ancho entran tres bolas de estas…y a lo largo fácil cinco. -¿Y tus amigos…? -Son buena gente. -Pero… acostumbran a ir seguido a esa cueva? -Yo me encargo de que no vayan por un tiempo. Los pensamientos empezaron a entrecruzarse muy rápidamente Entre todos. Estaban iniciando una nueva etapa de actividad. Desde otra base a la que debían acarrear los elementos usando las bolas como medio de transporte, con otro cielo y sin la costa, con menos testigos, con ninguna comida, sin dinero, demasiado aislados como para convencer a la gente, para juntarlos en cantidades apreciables…La palabra volvió por Cholo. -No podemos hacer una revolución escondidos lejos de todos. -Ah, quieren hacer una revolución? ¿Revolución de qué? -Para liberarnos de los ángeles y hacer un país entre todos sin tener jefes. -Pero no era que los ángeles esos tienen no se cuantas dimensiones y hasta un tiempo de más? Qué guerra les pueden hacer? -Pero son estúpidos porque no conocen la libertad. Ellos cumplen órdenes del superior que las recibió de otro que a su vez… -Y ¿ustedes no les tiran con nada? -Una vez les tiramos tortas de merengues! -Derrepente precisan amigos que les hagan el chamuye boca a boca entre la gente. Yo para eso me ofrezco porque para pelear no ando con ganas. -Sabes qué? Traete una linterna de tu casa, pasamos a levantar mi bola y vamos a ver esa cueva. Un rato después se iban deslizando entre las dos rocas chatas hasta caer advertidamente en el piso cagado de la cueva. El haz de la linterna recorría para uno y otro lado el techo abovedado que les cubría de roca a veces agrietada pero no mucho. Algunos mechones de líquenes sobresalían somnolientos, algunas goteras habían estado activas no hacía mucho. Era por cierto muy grande y factible de ser limpiada como para un habitáculo humano tras encender faroles de gas, conseguir dónde guardar agua y donde colocar las letrinas. Sigue leyendo...
Enviado por bosco hace 15 meses, 10 horas
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No te acobardes
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http://manubo.blogspot.com/2007/06/321-te-das-por-vencido.ht...
Enseguida del despegue Cholo consiguió estabilizar la bola a doscientos metros y comenzó a pasar su informe. Ellos eran los primeros del grupo que lograba juntar. Había sido derribada una bola de las propias sobre Pando y dos de los ángeles sobre el Río de la Plata. No había podido averiguar quiénes tripulaban la nuestra ni qué había sido de ellos. Lo que había comentado la tele más que lo de Gran Hermano, era la batalla que se había librado frente a la Playa Ramírez entre una bola a la que se le habían desprendido varios papeles en las maniobras y tres esferas perfectas de brillante luz tornasoladas de las que dos se estrellaron contra las aguas y la tercera huyó. Las angélicas dispararon todo lo que traían en materias de rezos de grueso calibre que se veían brillar en la pantallas de los televisores pantalla plana de más de cincuenta pulgadas del Alto Mando de Maniobras Permitidas por las Naciones Amigas. (AMMPNA). La bola criolla sólo maniobraba vertiginosamente entre las otras haciendo que se chocaran entre ellas como unas torpes tratando de quitarle la pelota a Maradona. -Ese es Mandinga! –afirmó Manuel Lo mismo que habían pensado los otros mientras sacaban la cuenta de quiénes entonces podrían ser los derribados. Ernesto con el Dengue o Rulo con Julieta embarazada. -Y mi madre, Cholo, dónde la dejaste. -En tu casa, que ahora han dejado tranquila todos los espías que la espiaban. Quedate tranquilo que tiene algo de plata y va a tratar de mostrarse lo menos posible. -Hasta que se olviden de nosotros. Cholo buscó con atropello la mirada de Manuel. -¿Te das por vencido?! -Por ahora. Ayer nos vencieron porque nos quedamos sin lugar para guardar las bolas. No podemos vivir todo el tiempo escondiéndonos dentro del punto, tenemos que salir a comer. -O dar batalla, como hace Mandinga. -Pero Mandinga perdió su guerra…él vence en las pequeñas camorras… -Claro, el ejército de los cobardes es más numeroso. -Y nadie lleva la cuenta de sus muertos. -Bueno esperamos, pero, qué esperamos? -A encontrar otra cueva grande. Reparar las bolas y fabricar nuevas y además todas esas cosas que vos sabes de cómo mantener en secreto la existencia de un grupo. Oscar que se había venido arribando a la charla de todos en el suelo de cartón, levantó una mano como si pidiera la palabra en una asamblea. -Si ustedes quieren yo les digo donde hay una bruta cueva que nadie conoce. Lo miraron acordándose de su presencia. -¿Pero es grande, grande? ¿Cuántos metros serán) -Y… Sigue leyendo...
Enviado por bosco hace 15 meses, 6 días, 11 horas
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Difícil de creer
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http://manubo.blogspot.com/2007/06/317-no-te-aguanto.html
Se había puesto pálido y ya no se reía al tiempo que levantaba el vaso de la mesa para darle un sorbo acompañado de un gesto que parecía decir. Bueno, contame la verdad. Estoy dispuesto a escucharla, aunque le sienta un tufillo de cosa jodida que se me viene encima. Manuel miró a la Magda y pensó si la que había pensado sería en serio la mejor manera de empezar la historia. De no asustarlo demasiado. Sin embargo abrió la boca y dejó pasar las palabras pensadas que iban formando la historia dicha de una manera simple. En la primavera pasada había sido raptado por una bola hueca y lo habían hecho aparecer aquí en Guichón, pero en 1967, para que Bosco le hiciera entrega de una cosa que era lo que le había dejado su abuelo al morir. -¿Bosco? -Si, tu vecino, digo…Cuando estaban allá… -Y quién era tu abuelo? -Abelardo Goiticoechea, yo entré a su casa, ese día, no había nadie porque se habían ido para Minas… De donde nunca volvieron creciendo al abuelo de Manuel allá. Más tarde, por cierto se volvió a mudar para San José de Carrasco tratando de seguirle los pasos a su Hija Margarita que se le había fugado de la casa atrás de una barra de Hippies, y bueno… Mi madre se juntó con otro y fue a vivir a Lagomar Norte, donde yo nací. Se da cuenta? Pero ahora estamos escondidos en una cueva porque nos andan buscando los ángeles! ¿Se da cuenta? -¿Los ángeles? -Y los milicos también…. -Pero ¿Qué mierda estás diciendo loquito? Entonces cayó en la cuenta de que Magda le había estado tironeando la remera desde que dijo los ángeles y el Flaco se empezó a poner raro otra vez. Tenía que explicarle. -Nosotros somos los de las bolas blancas que anduvieron haciendo piruetas no hace mucho por aquí arriba. -A no! Es mucho! No te puedo aguantar! -¿…no me creés…? -¿Qué era lo que querían pedirme? Manuel y la flaca se levantaron de los asientos casi ofendidos. El Flaco estaba suponiendo que habían armado toda esa historia estrafalaria sólo para terminar pidiendo una ayuda! -Vení con nosotros. Te vamos a mostrar algo que te va a convencer. No, no podía ser posible que este par de muchachitos terminaran siendo asaltantes que estuviesen tan idos al carajo como para venir a ejercer su profesión justo por aquí. No, no podía ser. Así que fueron los tres caminando casi el mismo recorrido que habían hecho los dos un rato antes, pero ahora acompañado de saludos. Cuando cruzaron la avenida por la esquina del hotel, Oscar se volvió a poner serio. -¿Y hasta dónde me piensan llevar? -Falta una cuadra. ¿Te gustaría hacer un vuelo esta noche? Sigue leyendo...
Enviado por bosco hace 15 meses, 2 semanas, 2 días, 9 horas
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La Cueva
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http://manubo.blogspot.com/2007/05/311-la-cueva-de-abelardo....
martes, mayo 29, 2007 311 LA CUEVA DE ABELARDO Allí iban trepando aquellos pocos metros de terreno escarpado y pedregoso, observados tal vez muy de lejos por alguna pocas vacas distraídas, o algún teru teru desconfiado que anidara allá en el bajo. El silencio era abrumador, sólo atemperado por algún silbido que la brisa de cuando en cuando sacaba de las filamentosas hojas de las chilcas. El grito hiriente de aquellos mismos teros pero a lo lejos y los pasos propios que arrancaban pedruscos del declive poco acostumbrado a hacer las veces de camino. Junto a la boca de la cueva restaban algunos arbustos espinosos, con más frutitas rojas diminutas que hojas verdes para vestirse. Desnudos y empecinados a pervivir remoloneando los recuerdos de tiempos idos. Tal vez habría que saludarlos, al llegar uno a pararse frente a ellos que, aunque escuálidos y resecos, quién podría atinar a darles edad? Conocimiento de otras gentes, cuando esos campos no eran estancias y los amigos marrones acampaban a veces en la boca de la cueva. Se dieron vuelta y miraron desde allí la playa hondonada que, surcada por algún hilo de agua se ponía a trepar ya la subida de otros cerros. Ese era el hogar. Estaban parados frente a la casa. La Cueva del abuelo Abelardo que había sido medio aficionado al alpinismo criollo como escenario apropiado para sus fantasías interplanetarias. Tuvieron que agacharse para pasar la puerta que en su parte media era más alta, justo donde ese promontorio, seguramente caído del techo -porque ahí faltaba un pedazo- impedía pasar. Obstruía pero por último quedaba bien allí para recostarse a él y mirar otra vez hacia fuera, la distancia del campo. En vez de hacia adentro, porque no se veía nada para adentro hasta que se fueron acostumbrando muy de a poco y observaron que aquello era un hermoso lugar con forma de carpa redondeada. Casi limpio, que ni telas de arañas tenía y un piso firme, horizontal y a penas ondulado. Daban ganas de quedarse oliendo eso imperceptible que estaba en el aire, en las paredes y pronto en ellos mismos que no habían parado de caminar acariciando las piedras que los rodeaban como el vientre de una madre. Se besaron. Se vieron pausadamente iluminados casi fosforescentes, como las piedras de las paredes que se habían vuelto. Seres de piedra marrón, amarronados de sol y de viento seco, todo el día…y a la noche negros de oscuridad nocturna. Probaron de recostarse sobre las losas del piso… Sigue leyendo...
Enviado por bosco hace 15 meses, 3 semanas, 6 días, 16 horas
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Zapicán Marley
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http://manubo.blogspot.com/2007/05/310-zapican-marley.html
Apenas Zafando los cerros chatos de la cuchilla, allí estaba ese pueblo que una vez Manuel visitara en contra de su voluntad, otra con el cholo en vuelo de pruebas y otra, con la flaca cuando el proyecto revolucionario aun estaba en marcha. Tomando altura sintieron la columna vertebral de la cuchilla que seguía hacia el oeste tirándose de a poco para el sur. Cinco quilómetros eran una distancia como desde Shangrilá a Solymar pero ahora no iban en bicicleta… Buscaban una cueva que nunca habían visto sobre el costado de un cerrito blanco como todos los que habían allí abajo, verde seco por los lados y con una coronita de piedras como si fuera una bincha para sostener una cabellera que no estaba. Se imaginó el personaje, medio charrúa con su bincha y medio Bob Marley descolgando las rastas al modo de las palmeras que había allá abajo. -¿De qué te reís? -De un personaje que me imaginé saliendo de esa tierra, medio Bob Marley y medio indio charrúa. Grandote y bastante bruto, así como para ser amigo de Mandinga. -Y por qué Bob Marley? -Y..yo qué se… El tipo tenía onda, viste. No digo tanto por ser negro, porque hay cada negro boludo! Pero… algo hay en nosotros, no se como explicarlo, que… Ahí está! Cuando dejamos de tener vergüenza de ser como nacimos… entonces el campo se nos hacer orégano. Nos damos cuenta de que también se nos admira. Que se nos mira más que a los blanquitos y que cuando nos movemos, como cuando estamos bailando bueno… las mujeres… -Sos un negro vanidoso! -Yo no me creo ni feo ni lindo. Es que me miran y piensan eso, Flaca. -Ya se. Dejaron la bola apoyada sobre el pasto de la ladera y arrimaron unas piedras para que no rodara. Habían llegado en medio de la charla y allí diez metros más arriba se abría aquella boca llorosa de la cueva que por tener un promontorio en el medio se le veía cono una u invertida y despatarrada. Oscura y enmarcada en cordones de piedras más que blancas plateadas por la costra de los líquenes que tenían adheridos. Dentadura postiza completa y casi cerrada que si uno ponía buena voluntad hasta capaz que estaba sonriendo una bienvenida. Sigue leyendo...
Enviado por bosco hace 15 meses, 4 semanas, 1 día, 11 horas
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La sociedad de la Memoria Humana
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http://manubo.blogspot.com/2006/11/126-acaso-no-saben-todo.h...
Todo se hace difícil cuando uno es miembro de dos sociedades secretas al mismo tiempo Sigue leyendo...
Enviado por bosco hace 27 meses, 2 días, 12 horas
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La Cueva de los Maquis
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http://manubo.blogspot.com/2006/10/99-los-maquis-de-lagomar....
Cuando los cielos amenacen caerse sobre vos por lo menos mirá para dónde podés saltar Sigue leyendo...
Enviado por bosco hace 27 meses, 3 semanas, 3 días, 10 horas
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MANTENERSE VIVOS
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http://manubo.blogspot.com/2007/05/313-pica-piedras.html
Un tropezón no es caída. La consigna es mantenerse vivos y esperar. Ingeniarse para vivir con lo esencial: aire,pastoy piedras. Sigue leyendo...
Enviado por bosco hace 30 meses, 1 semana, 3 días, 18 horas
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las bolas de manuel
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http://manubo.blogspot.com/
La consigna es esperar mejores tiempos. Hay que practicar de nuevo los viejos métodos de supervivencia a partir de los materiales básicos, piedra, madera y nylon. Sigue leyendo...
Enviado por bosco hace 30 meses, 1 semana, 3 días, 19 horas
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