|
Noticias etiqutadas con : bolas
HABLANDO DE ROMA
http://manubo.blogspot.com/2007/07/346-hablando-de-roma.html
Una hora fue suficiente. Se hundió otra vez en el interior del cerro a tiempo justo para gustar el desayuno que se estaba sirviendo en el piso de la otra bola nueva, la que habían bautizado 5 pintándole un pentágono. La otra nueva era la 6, que obviamente llevaría un hexágono, así como cada una su respectiva figura. La de Manuel por ser la uno (no la primera), lo que llevaría sería un punto.
Se habían olvidado de Mandinga también los otros, pero cuando la carcajada resonó desde la abertura de la puerta, todos lo recordaron y quisieron decirle que le iban a mantener como propia la bola en que había ya realizado varias hazañas. La número dos, que graciosamente se iba a distinguir por un signo de menos y que en otra oportunidad iba a pasar por los talleres de mantenimiento. Levantó una mano Mandinga y al modo de Alf contestó que no había problema. Se le escapó una risa y sacudió la cabeza. –Ah, estos humanos –dijo.
Sigue leyendo...
Etiquetas: Mandinga, patria, spitfire, indolente, diablo, bolas, acrobacia
LA REBELIÓN DE LOS MÁS
http://manubo.blogspot.com/2007/07/345-la-rebelin-de-los-ms....
El flaco no sólo traía las botellas, traía nuevas noticias del estado de la convulsión social. Más que estado, desestabilización progresiva e indetenible. En varios lugares había intervenido la policía para quitar las barricadas que cerraban calles o apagar antorchas que amenazaban propagar su fuego desprolijo hacia las hojarascas secas que cubrían las veredas. Las proclamas eran contra el gobierno, este o cualquier otro. El slogan, “Democracia Directa Ya” Nadie quería obedecer, pagar impuestos ni cumplir con leyes que no fueran consensuadas. El problema se complicaba momento a momento por las discrepancias entre las distintas comunas ya establecidas. Algunas sólo admitían leyes votadas en la plaza pública, otras ni siquiera eso. Estaban proclamando la absoluta soberanía de cada individuo para hacer y deshacer lo que se le cantara. Lo que se dice un caos. La ruptura del consenso mínimo. Había tenido que salir el Pepe en persona a tratar de calmar los ánimos y tender puentes de diálogo entre el gobierno legal y la masa oceánica de la soberanía popular, pero la gente pedía la renuncia del gobierno y que vinieran todos de a pié a conversar de igual a igual. Preguntaba qué le habían hecho a las bolas, que ya no se veían. En algunos lados solo aceptaban hablar con Manuel.
Sigue leyendo...
Etiquetas: soberania, masa, bolas, gobierno, caos
Parecido al pensamiento
http://manubo.blogspot.com/2007/06/324-algo-parecido-un-pens...
Desde esa especie de meseta, que formaba el cerrito bajo la boca de la cueva, se quedaron mirando la imponente noche estrellada que cubría los campos sin iluminarlos apenas. Y eran los sabidos relieves ocultos en la negrura los que les hacían comprender que las cosas más enormes se pueden ocultar a nuestros ojos hasta que logremos la luz (oque salga la luna). La luz del entendimiento que ilumina las verdaderas relaciones entre las cosas y no sus apariencias…
-Están prisioneros y en la tierra, pero tan asustados que no puedo entender ninguna cosa que parezca un pensamiento.
Era la mente de Manuel que se estiraba hasta encontrarse en algún lugar con la de ellos? O tal vez era que las distancias sean siempre engañosas y nada más que una manera de organizar nuestras sucesivas impresiones en imaginarios cuadriculados recorridos por nuestra memoria. Habría otra manera –como un caballo de ajedrez o el juego ese que se hacía con un tobillo sostenido por una mano y saltando los rectángulos- otra manera de imaginarse el orden de los cuadrados? En el espacio o en el tiempo que… Ah, tal vez no todos los órdenes que se hicieran terminaran conteniendo algún sentido pero… Mucho de ellos…De los infinitos ordenes distintos que se pudieran inventar…Contuvieran otra película tan o más interesante que la que siempre miramos.
-Me parece que no han de estar lejos de donde cayeron…Porque cayeron sobre unas copas de árboles después que algo atravesó la bola de lado a lado. Y es como que después no les hubiese pasado nada más que la captura y el encierro…
Cholo volvió a pensar en términos activos.
-Pasemos a buscar al Rulo. Con tres bolas y tu sensibilidad seguro que los podemos encontrar.
-Seguro.
Apenas si se acordaron de dejar a Oscar en su casa, tan entusiasmados volvían a sentirse volando directamente a donde el instinto antinatural de Manuel los guiaba. Se hubieran podido poner al viento las músicas más heroicas que fueran apartando las nubes para dejar pasar las imponentes naves sólo un poco abolladas y despegadas, pero enteras en su bizarra bravía! Filmar la escena! Para que no se dijera después de boca en boca el mito engañoso de la supremacía militar de los Maquis sobre su oponentes esos pobres niñitos con alas! Y además para no perder la imagen de esos zapallos blancuzcos que a gatas sobrevolaban los cerros y que sin embargo iban en esos momentos atravesando la patria para liberarla. Sorprendente giro que la historia algunas vez describe sin pedir permiso ni preguntarle a nadie. Burlona apuntadora del teatro del universo que goza cambiando los libretos para desesperación de los actores y del publico, que vino a presenciar una comedia que se llenó de crímenes, o al revés, en todos los sentidos.
Manuel había decidido que con dos bolas bastaba.
(Andate por el lado derecho y tratá de sentir todo lo que venga de abajo)
(¿Yo…?)
(No te olvides que estás dentro de la bola…)
(Claro.)
Entonces bastó con cerrar los ojos para sentir las lenguas agudas de dolor etéreo que atravesaban el espacio mental en todos los sentidos como aullidos desconsolados que Dengue desde alguna parte estaba emitiendo como forma de sacarse de encima tanta tristeza y desesperación. A su lado, a veces flameaba ese fuego oscuro del que se quema en su autotortura y sin embargo calla. No podía ser otro que Ernesto!
Sigue leyendo...
Etiquetas: bolas, sensibilidad, busqueda, aullido, dolor, prisionero
Narcocaeda
http://manubo.blogspot.com/2007/05/309-narcocaeda.html
Mientras Manuel se empeñaba en encontrar la bolsa de los guijarros entre los escombros de lo que había sido aquel dormitorio, Magda conseguía comunicarse con Giorgionne para deprimirse en caída libre con las noticias. Si bien el militar había sido detenido y se encontraba ahora en el hospital, el gobierno a punto de disgregarse había aprobado la ocupación militar de Lagomar hasta tanto los cabecillas de la rebelión terrorista no se entregaran y fueran puestos a disposición de la justicia. Atentado a la constitución y a la integridad territorial de la república, rezaba el bando que hoy poblaba la primera página de los matutinos y llenaba de palabras las emisoras, los teléfonos y las conversaciones. Algunos medios clarividentes argumentaron encima contra la predica antisocial del grupúsculo terrorista que estaría en principio trabajando en alianza con Al Kaeda y los narcotraficantes. No dijeron por educación que fueran en su mayoría afro-uruguayos, aunque lo estuvieran pensando mientras la nota escribían. Tampoco dijeron, unos por engañosos y otros por ignorantes, que el grupo de los Maquis no había en ningún momento sido peligroso para nadie, cosa que no se podía decir de las fuerzas del orden, con lo que los conceptos se entrecruzan y… Bueno, ese grado de relatividad no siempre es cómodo para las cabezas que siempre todo lo tuvieron claro.
Tanto revolvió y revolvió los escombros que por fin dio con la bolsita y con ella colgando en vez de levantada en victorioso gesto, fue a dónde Magdalena iba terminando esa conversación con varias exclamaciones que bajaban en importancia o en interés. La tomó desde atrás por los hombros con ambas manos que apenas hicieron contacto con el calor del cuerpo y se detuvieron apoyando sólo el calor y la vibración incontenible que había armado un puente colgante entre los dos.
-Tenemos que escondernos…
-Irnos…
La bola blancuzca se levantó somnolienta sobre las copas de los pinos, buscando el viejo cielo de Lagomar en el otoño. Alto, más alto para mientras ir pensando para dónde irse, que hacer y en qué entretenerse hasta que apareciera el próximo capítulo de esta historieta.
-Preguntale a tu abuelo…
Manuel se puso a desear que hubiese como una especie de piloto automático en su inconciente que manejara la bola mientras él se ocupaba de otra cosa. Disponer en el centro de la bola, entre él y la Flaca un espacio para hacer bailar los guijarros. Así lo hicieron y pronto estuvieron mandando la pregunta a Abelardo de si sabía de algún lugar seguro para esconderse.
-¿Manolito!
-¡Tenemos que escondernos!
Abelardo sabía sí. Conocía un solo lugar con esas características, un lugar que había descubierto en su infancia…
-Hacela corta.
-¿Te acordás de Guichón? Bueno siguiendo para el oeste por sobre la cuchilla de Haedo unos cinco quilómetros vas a encontrar una cueva al costado de un cerrito que se distingue por sus piedras blancas. La boca mira al sudoeste y adentro es grande como una casa. Ahí van a estar seguros, es una estancia, no pasa nadie, ni las vacas.
-Gracias. Después te llamamos.
-Llámenme. ¡Les tengo una sorpresa…!
Sigue leyendo...
Etiquetas: guijarros, rebelión, terrorista, escombros, bolas, Guichón
Tres Ángeles Caídos
http://manubo.blogspot.com/2007/05/306-tres-angeles-cados.ht...
Todo se volvió muy confuso. Cuando salieron al espacio se encontraban debajo de una lluvia de padrenuestros que caían como meteoritos y ya habían aplastado por completo la Villa los Dogones. Algunos se metieron para adentro pero la bola de Manuel no respondía a sus órdenes reiteradas. Enseguida Mandinga, que venía para el mismo lado, le gritó pensando, que se fijara en lo que traía arrastrando atrás. Que se desprendiera de las cinco burbujas mientras él distraía a los angelotes.
Pensó Manuel que más bien le hubiera dicho cómo deshacerse de las burbujas y su contenido. Qué carajo! Si los bajaba a tierra iban a perecer bajo los rezos. Si los dejaba flotando solos, iban a reventar en el aire como pompas de jabón. Debía pensar una solución y al mismo tiempo mantener media cabeza en comunicación con las cuerdas de la bola, sentir los padres que se acercaban y mantener esa vibración que los desviaba.
También saber que Mandinga iba a los gritos trepando altura a las gambetas cada vez más cerca de la flotilla que se estaba abriendo por el medio no para dejarle pasar sino para encerrarlo cuando llegase, entre dos mandíbulas. Por eso dejaron de bombardear y se acomodaron en abanicos lamiéndose de expectación. Mandinga casi entro en el ojal y eso creyeron los brillantes, pero a último momento cuando ya iba entrando hizo varias vertiginosas maniobras que activaron enloquecidamente los disparadores mentales mientras él bajaba saliéndose de las líneas de tiro de las dos alas que ahora se estaban disparado entre sí.
Cayeron tres ángeles abollados cerca de donde Manuel acababa de dejar los prisioneros con burbuja y todo. Entonces levantó la atención a la batalla, para ver qué otra travesura inventaba Mandinga ahora que volvía a carcajear. Fue cuando un fulgor le encegueció desde lo alto, por detrás de los novatos que habían mandado a borrar la casa del demonio. El fulgor de los arcángeles! Manuel supo que debía retirarse. Se unió a la mirada de Magdalena y enseguida se metieron en el punto.
Sigue leyendo...
Etiquetas: padrenuestro, Meteoritos, Mandinga, bolas, angeles, fulgor
Aleteo de Murciélago
http://manubo.blogspot.com/2007/05/304-el-aleteo-del-murcila...
Cayeron en la caverna como bomberos arrojándose por el caño cuando el carro ya marcha probando la sirena. Estaba mandinga comiendo salamín con queso, pero nada preguntó, lo supo y enfiló también para las bolas.
-Salgan primero que yo los sigo –dijo.
´¿Por qué los ángeles no pueden meterse para adentro? –preguntó Manuel, sin bajar la marcha.
-Porque les da pánico. Ellos son de los espacios abiertos, a esta cueva no entrarían jamás.
-Voy a probar las armas.
Eso fue lo último que dijo Manuel cuando ya se perdía en el interior de su bola y la ponía en levitación por tres segundos antes de desaparecer como una luz azul por dentro de las paredes de la cueva. Al otro lado fue la sombra de un murciélago blancuzco que trepidó silenciosa mientras subía seguida de tres escoltas hasta las nubes entrecortadas que de abajo casi ni se veían. La noche arriba estaba serena, aunque bastante fría. Se reunieron en la tradicional rueda y sintieron se presentes unos a otros, envalentonados por el temor y calmados por la resonancia mutua. Volaron al oeste, como vuelan los pájaros oscuros en la noche cuando alguna causa grave les ausenta de sus nidos.
Enseguida supieron que estaban encima del parque como a 2000 metros y desde ellos se tiraron en picada sobre los miliquitos camuflados con plumeros de chilcas que manoteaban hacia arriba como espantando un eclipse.
Manuel juzgó de pronto que había llegado el momento. Concibió y lanzó su primera burbuja teledirigida y enseguida otra y otra más, que salían sabiendo cual era la meta y que debían volver -como un boomerang- al punto de partida una vez cobrada la presa. Después, desde la derecha se animó el Cholo y después el Rulo. Fue cuando todos sintieron la carcajada que estaba pensando Mandinga al tiempo que lanzaba unas ráfagas de bolines de no más de un centímetros que pronto sobrepasaron a todas la burbujas y empezaron a caer sobre la militada que de pronto largando las armas se ponían a hacer movimientos de malambo y abandonaban sus puestos. Detrás cayeron las burbujas capturando cinco presas, entre ellas dos cabos y retornando a los aires, cerradas y contentas a la retirada que comenzó antes del fuego cerrado que desde adentro del monte surgió impetuoso e inútil.
Tenían que ver si Ernesto había zafado de su embargo. Tenían que ajustar los planes para una serie de ataques que detuvieran la invasión. Tenían que comunicarse con Vittorio, en Montevideo, para saber quien había roto el acuerdo. Tenían que ver que iban a hacer con los prisioneros…
Por eso Manuel había decidido no renunciar a la vuelta a su casita propia. Hasta los que van a morir en el frente al otro día, suelen encontrarse entre las ruinas humeantes alguna muchacha temerosa de no ser amada antes de que la próxima bomba le caiga encima.
Sigue leyendo...
Etiquetas: caverna, murciélago, bolas, boomeramg, invasion
imaginación trabada
http://manubo.blogspot.com/2007/05/303-imaginacion-trabada.h...
No habían pasado ni dos minutos cuando se sintieron las primeras ráfagas. Fueron tres seguidas, que en el silencio de la noche sonaron como si la profunda cúpula del cielo se hubiera rajado de pronto dando término a una ilusión demasiado bella. A Manuel se le pararon los pelos de la nuca, se le congelaron los huesos a lo largo de las piernas, señaló al oeste sin atreverse a decir lo que estaba pensando que era lo mismo que decía aquella mirada hueca del Cholo.
-Vamos a buscar las bolas!
Enfilaron para El Bosque, pero enseguida se desviaron para reencontrarse con Magda y tratar de hacer contacto con
Ernesto por el celular. Magda había salido detrás del Rulo y Julieta que acababan de pasar en frente, pero Julia les prestó su teléfono y llamaron gracias a que Cholo recordaba el número. Ernesto contestó desde su bola. Estaba sobrevolando el parque cuando sintió el sacudón de una bala de grueso calibre que pasaba desde el piso al techo sin dañar por suerte ninguna cuerda. Se había refugiado en la baja altura buscando la playa pero tenía que salir de allí tratando de lograr mucha velocidad para que no le pudieran apuntar de nuevo.
-Aguantate un poco que nosotros vamos por el otro lado para distraerlos.
Justo venían los otros llegando y sumaron al Rulo para el operativo. Magda y Julieta debían encontrar a Miguel o algún otro Maquis de San José de Carrasco y a Margarita. Nadie había visto al Dengue desde la tarde, ni a Mandinga desde el mediodía.
Ahora se sintió una sorda explosión que había venido por la tierra sacudiéndola y otras varias más aéreas que rebalsaron las copas de los pinos y cayeron como truenos sobre el grupo de las almas. Detrás y de inmediato, una escuadrilla completa de bolas angelicales con todas sus luces prendidas.
Manuel tomó otra vez el teléfono y le gritó a Ernesto que se metiera para adentro, pero Ernesto no podía. Se le había trabado algo en la imaginación y las manos le temblaban. No estaba seguro de poder conducir la bola de la manera más conveniente. Qué vergüenza. Aguantate como puedas entonces, le dijo. Pero ustedes se arriesgarían mucho, veo pasar los ángeles. Metete abajo del agua. La bola está agujereada, no se… Bueno tratá de volar apenas sobre el agua y te metés en Shangrilá donde están aquellas acacias altas enfrente del pescadero. Si no te animás nosotros vamos. No, ya salgo, me tengo que tranquilizar. Si, tranquilizate, pensá que la bola va a hacer todo lo que vos le pidas. Si vos lo creés, va a ser así…
Treinta segundos después estaba llamando él.
-Estoy debajo de las acacias.
Además estaba más tranquilo y se acordó de informar del motivo de su vuelo y la confirmación de dos versiones que había escuchado de una gente de Shangrilá. Los milicos habían juntado tantas armas y vehículos dentro del parque que no se podía ni caminar. Tal vez por ello estaban haciendo avances periódicos de cuerpo a tierra y caras pintadas de casa en casa, en lo que parecía ser un cerrojo que se comenzara a estrechar, seguramente que en simultáneo con otras fronteras.
Sigue leyendo...
Etiquetas: ráfagas, trueno, angeles, bolas, Shangrilá, caras pintadas
Arrodíllate
http://manubo.blogspot.com/2007/05/299-el-archiduque-filiis-...
Cuando ya sonaban las bisagras de la puerta que estaban cerrando del galpón de la villa Los Dogones por haber guardado la Harley allá al costado de los viejos barriles alguna vez de vino y tapado con la lona verde con el número 33 pintado con moldes de lata y ya sin cuerdas como vienen para atarlas a la baranda del camión… En ese momento Manuel, que venía saliendo dos pasos más atrás, fue que quiso interrogar al cholo, en serio, para que como quien dice, de hombre a hombre le dijera la verdad, sinceramente, sin andarse con rodeos ni gregreses para decir Gregorio. Que le dijera por ejemplo cual había sido su primer pensamiento cuando aquel día empezaron a leer el manual para hacer bolas que le había mandado el abuelo por intermedio de 25 pedazos de piedra, para que con las bolas volaran a rescatarlo al purgatorio. No pensaste, acaso Cholo, que todo eso era demasiada locura, como decir de repente que nada existe y que lo que sí existe son cosas que nunca te habías imaginado?
-Nooo….
-¡La verdad, Cholo!
-Bueno… Para decirte la verdad, también pensé eso, entre un montón de cosas que pensé…
Sigue leyendo...
Etiquetas: bisagras, galpón, harley, bolas, filiis, dei, poder, vanidad
La sencilla verdad
http://manubo.blogspot.com/2007/05/291-por-quinientos-pesos....
Un largo silencio, durante el cual los impetuosos temblores que recorrían la flacura de Manuel fueron disminuyendo poco a poco hasta que, al desaparecer, devolvieron el valor al muchacho como para intentar el descenso desde aquella inestable tribuna. Estaba en eso, flexionando ya las piernas para saltar desde la mesa al suelo cuando un nuevo clamor se levantó desde las gargantas. Sobre las copas de los altos eucaliptos del fondo, venían avanzado tres bolas en silencio. Parecían inmensas y su blancuzca imperfección les daba una realidad, casi imposible de creer ingrávida… Pero no caían ni emitían sonido alguno, sólo se acercaban a la vertical de dónde aun estaba Manuel tratando de bajarse de la mesa y una vez encima completaron un pequeño círculo y después otro mayor antes de alejarse aceleradamente en direcciones equidistantes.
Manuel habló con quienes tenía cerca, pidiéndoles que repitieran, que no esperaran nada de él, ni de las bolas ni de nadie. Que tomaran todo en sus manos, que resolvieran como mejor les pareciera todo… que hablaran entre ellos y se pusieran de acuerdo… Y sobre todo, que no reconocieran otra autoridad que la de ellos mismos.
Sigue leyendo...
Etiquetas: bolas, silencio, verdad, autoridad, igualdad, diferencia, techo
Abiertas las alamedas
http://manubo.blogspot.com/2007/05/289-el-rayo-y-la-serpient...
Se fue Ferrari carraspeando las cubiertas en el balastro de la banquina. Se fue el comisario despidiéndose con una extraña mirada, mitad saludo, mitad amenaza. Quedaron ellos en la vereda risueños pero pensativos, porque trataban de dilucidar pensando, el significado de aquella información que acababan de robar.
Por el extremo de la calle vieron venir al Dengue con Julieta retrasada que levantaba los brazos como para alivianar la panza y volar hasta ellos antes. Los iban a esperar, pero ya la mente de Cholo se encaminaba al callejón dónde el comité de base se tendría que reunir por rutina esa tarde. Como se hacía los jueves y hasta a veces sin tener de qué hablar. Comunicados de los gremios y proclamas que no llegaban ya a su destino censuradas por el pragmatismo en uso. No dejes volar tu ideas, pequeñoburgués romántico, y no pretendas el milagro otra vez de los panes y los peces. Hasta ahora. Porque ahora sí se iban a abrir las alamedas –quiera decir eso lo que fuere- y caminarían las gentes, codo con codo y la mirada clara a ocupar los puestos más altos de los estrados.
Sigue leyendo...
Etiquetas: amenaza, informacion, pequeñoburgués, milagro, alamedas, bolas
| |
© coRank 2007