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Noticias etiqutadas con : Guichón

Una Bola
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http://manubo.blogspot.com/2007/06/318-esto-es-una-bola.html
Oscar no dijo nada de lo que estaba pensando del flaco este que se le había aparecido por segunda vez en cuarenta años. No podía arreglar su cabeza pensando que el guacho se había dado con algo fuerte porque no sólo la primera vez se había desaparecido entre el remolino de hojas secas sino que además… parecía no haber cambiado nada en cuarenta años! Algo raro había en él. Tal vez muchas mentiras y fantasías pero…mejor dejar correr la bola y ver por fin dónde se detiene. Total. Qué se iba a extrañar él, justo él que se había criado entre artistas, nómadas e hinduistas… Cuando cruzaron el viejo depósito de la Norteña y metros más allá vio en la penumbra, que los muchachos iban hacia el alambrado y se agachaban para cruzar entre los hilos… en cambio, una rápida intuición le hizo levantar la vista hacia el centro del campito y entonces vio. Vio, o casi creyó ver algo en la oscuridad de ese espacio confuso que antes era ocupado por el aire y ahora… ¡Algo había allí! Como un globo achatado, blancuzco y silencioso. Como.. Sí como una bola de aquellas que el otro día…Pero mucho más grande. Se le disparó el corazón en el pecho. -¿Qué mierda es eso, che? -No te asustes, es una bola. -No me digas que es de verdad… -Vení, acercate, vamos a subir. Se agarró del piso con las manos cuando sintió que aquello se desprendía de la superficie del viejo planeta en el que siempre había vivido y que no tenía ganas de abandonar. No era joda! Y lo peor era ver que los flacos estos ni se ocupaban de él, desde que se habían sentado derechos como budas de porcelana china, haciendo om entre ellos y mirando la nada, dentro de esa caja de zapatos. En realidad la oscuridad no era total porque algo se veía, mucho más de lo que se ve después de un rato en lo oscuro. Se veía las líneas de las manos y el color de las alpargatas que llevaba puestas allá en la punta de las piernas, veía que…la luz salía de las paredes que lo envolvían todo convirtiéndose en piso y que volaban dando vueltas por sobre la noche del pueblo, aunque esto no lo tendría que estar viendo porque… Es que las paredes parecían haber desaparecido o vuelto transparentes y entonces… Allí debajo estaba Guichón con sus lucecitas encendidas en relieve. En relieve porque sentía cual estaba más arriba y cual más abajo, y todas las diferencias del terreno y los distintos tactos que tienen las ramas de distintos árboles, como si los estuviese tocando con enormes dedos largos que abarcaran con su tacto todo lo que se veía. Podía ser un especie de cine con dimensiones y tacto que se hubiese empezado a fabricar después de tantos anuncios y que… Pero esas cosas son muy caras y estos flanquitos, que se ve que venían a mangarlo, no tenían pinta de ser inversores….además…Eso que estaba ahí abajo no era cine! Magdalena se acercó y tomándole la mano le hizo gesto de tranquilidad antes de preguntarle con esa voz poco sonora que se usa en las iglesias, si ya estaba convencido de que todo lo que le habían dicho había sido la verdad o si era necesaria alguna otra demostración. Oscar no contestó enseguida, pero sintió de pronto que el alma le volvía al cuerpo y que estaba viviendo una aventura sensacional que ni de niño hubiese imaginado. Los muchachitos eran geniales! -¿De dónde sacaron esto? -Lo fabricamos con nuestras manos. -¿Pero cómo se les ocurrió? ¿Quién lo inventó? -El abuelo de Manuel….o un amigo, no sé. Iba a decir que ese invento valía millones de dólares cuando Manuel hizo entrar la bola en pérdida precipitada de altura, subiendo el estomago del flaco hasta la garganta. -Me parece que andan ángeles cerca. Vamos a escondernos. ¿Me decís un lugar? -¿Para meter esto? Abajo del puente de la ruta 4, capaz que entra… Sigue leyendo...
Enviado por bosco hace 15 meses, 1 semana, 6 días, 4 horas
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Narcocaeda
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http://manubo.blogspot.com/2007/05/309-narcocaeda.html
Mientras Manuel se empeñaba en encontrar la bolsa de los guijarros entre los escombros de lo que había sido aquel dormitorio, Magda conseguía comunicarse con Giorgionne para deprimirse en caída libre con las noticias. Si bien el militar había sido detenido y se encontraba ahora en el hospital, el gobierno a punto de disgregarse había aprobado la ocupación militar de Lagomar hasta tanto los cabecillas de la rebelión terrorista no se entregaran y fueran puestos a disposición de la justicia. Atentado a la constitución y a la integridad territorial de la república, rezaba el bando que hoy poblaba la primera página de los matutinos y llenaba de palabras las emisoras, los teléfonos y las conversaciones. Algunos medios clarividentes argumentaron encima contra la predica antisocial del grupúsculo terrorista que estaría en principio trabajando en alianza con Al Kaeda y los narcotraficantes. No dijeron por educación que fueran en su mayoría afro-uruguayos, aunque lo estuvieran pensando mientras la nota escribían. Tampoco dijeron, unos por engañosos y otros por ignorantes, que el grupo de los Maquis no había en ningún momento sido peligroso para nadie, cosa que no se podía decir de las fuerzas del orden, con lo que los conceptos se entrecruzan y… Bueno, ese grado de relatividad no siempre es cómodo para las cabezas que siempre todo lo tuvieron claro. Tanto revolvió y revolvió los escombros que por fin dio con la bolsita y con ella colgando en vez de levantada en victorioso gesto, fue a dónde Magdalena iba terminando esa conversación con varias exclamaciones que bajaban en importancia o en interés. La tomó desde atrás por los hombros con ambas manos que apenas hicieron contacto con el calor del cuerpo y se detuvieron apoyando sólo el calor y la vibración incontenible que había armado un puente colgante entre los dos. -Tenemos que escondernos… -Irnos… La bola blancuzca se levantó somnolienta sobre las copas de los pinos, buscando el viejo cielo de Lagomar en el otoño. Alto, más alto para mientras ir pensando para dónde irse, que hacer y en qué entretenerse hasta que apareciera el próximo capítulo de esta historieta. -Preguntale a tu abuelo… Manuel se puso a desear que hubiese como una especie de piloto automático en su inconciente que manejara la bola mientras él se ocupaba de otra cosa. Disponer en el centro de la bola, entre él y la Flaca un espacio para hacer bailar los guijarros. Así lo hicieron y pronto estuvieron mandando la pregunta a Abelardo de si sabía de algún lugar seguro para esconderse. -¿Manolito! -¡Tenemos que escondernos! Abelardo sabía sí. Conocía un solo lugar con esas características, un lugar que había descubierto en su infancia… -Hacela corta. -¿Te acordás de Guichón? Bueno siguiendo para el oeste por sobre la cuchilla de Haedo unos cinco quilómetros vas a encontrar una cueva al costado de un cerrito que se distingue por sus piedras blancas. La boca mira al sudoeste y adentro es grande como una casa. Ahí van a estar seguros, es una estancia, no pasa nadie, ni las vacas. -Gracias. Después te llamamos. -Llámenme. ¡Les tengo una sorpresa…! Sigue leyendo...
Enviado por bosco hace 16 meses, 4 horas
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Hace cuarenta años
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http://manubo.blogspot.com/2007/02/216-un-viejo-de-pelo-blan...
A Cholo le llegaban suficientes ondas desde la bola como para darse cuenta de la trayectoria y la velocidad con que navegaban, por eso le sorprendió que de pronto estuvieran acelerando hacia la derecha y ganando altura como una jabalina que fuera apuntada bastante más allá. Pero no dijo nada hasta que tocaron tierra junto a las copas de grandes árboles y una carretera que se perdía ondulando en busca del horizonte oeste, justo a la hora del atardecer. Sigue leyendo...
Enviado por bosco hace 21 meses, 2 semanas, 6 días, 9 horas
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Extraño juramento
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http://manubo.blogspot.com/2006/08/52-guichn-en-motocar.html
No trates de entender. Hay cosas que no están hechas para que las entiendas, ni escritas. Sigue leyendo...
Enviado por bosco hace 29 meses, 7 horas
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